La bruja de Wall Street: el caso Hetty Green

 En una época en que las mujeres ni siquiera podían votar, Hetty Green se convirtió en una de las inversoras más exitosas en Estados Unidos.

Henrietta Howland Robinson nació en 1834 en una familia adinerada con conexiones en la flota ballenera. Acompañaba a sus papá y a su abuelo al puerto y, gracias a su gran entusiasmo, su padre le enseñó a leer los libros de la contabilidad de la casa y a negociar acciones. Su abuelo también tuvo gran influencia en su educación financiera: le enseñó todo lo que sabía y la alentaba a leer artículos de economía.

Era una inversora conservadora. Su estrategia consistía en comprar propiedades baratas cuando nadie las quería, para luego venderlas caro una vez que surgiera el interés. Evitaba la especulación, y prefería poseer amplias participaciones en acciones ferroviarias y mineras, así como en bonos del gobierno.

Además, tenía una gran liquidez para realizar préstamos. Así fue como, durante el panico de 1907, le prestó dinero a la ciudad de Nueva York a cambio de bonos de corto plazo.

En 1867, se casó con Edward Henry Green, un hombre de negocios de Vermont. Mantuvieron sus finanzas separadas mediante un acuerdo prenupcial, por insistencia de ella para mantener el control de sus propios activos.

Vivió en departamentos poco lujosos y evitó la ostentación, usando vestidos negros y austeros, lo que le valió el apodo de “la bruja de Wall Street”. La prensa la caricaturizó como una persona avara y excéntrica, que nunca pagó impuestos ni ayudó a su familia con su fortuna.

Heredó una fortuna de 10 millones de dólares, pero con su humilde estilo de vida y su talento para las inversiones dejó un patrimonio que ascendía a los 100 millones.

Esta no es solo la historia de una mujer adelantada a su época. Es la historia de una inversora que entendió que la disciplina y la paciencia son más rentables que el pánico.

La prensa pudo construir un personaje. El mercado, en cambio, validó su estrategia. Y en ese terreno, fue una de las mejores de su generación.

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