Si se le ocurre una buena idea durante una clase, abandone formalidades tales como prestar atención y persígala. Las clases se repiten todas las semanas, mientras que las mejores ideas tienen la mala costumbre de ser escasas.
No haga preguntas sobre exámenes. Ni qué temas entran, ni qué se debe leer. Solo se permiten interrogantes que no serán evaluados.
Busque las ideas incómodas. Si alguna altera cualquiera de sus certezas, consérvela y acompáñela hasta el final. Desconfíe particularmente de lo que parece confirmar sus creencias.
Dedique la mayor parte de su tiempo a proyectos, libros, y eventos más importantes. Solo estudie cuando la situación lo vuelva inevitable.
Asista a todos los debates informales, formales, académicos o improvisados. Especialmente esos que parecen dejarte con más preguntas que respuestas.
Procure leer al menos un libro cuya utilidad no pueda explicar satisfactoriamente.
Es probable que se lo acuse de irresponsable o distraído. No se alarme, son efectos secundarios frecuentes de emprender correctamente el antipositivismo.
Y por último, para ser un buen antipositivista, desestime toda clase de manuales, incluido este.
Especialmente este.
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